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SOMOS TODOS PECADORES

Por Nicolás Márquez

www.notiar.com.ar

Vale recordar la insólita frase esgrimida por Elisa Carrió en las elecciones del año 2003 (a la sazón candidata a Presidente de la República) cuando vaticinó sin éxito que “iba a ganar por que Dios existe”. Una de dos, o Dios no existe o si existe no votó por Carrió.

 

Pasaron seis años de aquella apelación religiosa, y hoy Carrió se pasea por los medios alegando que Gabriela Michetti (candidata en primer término por el Pro-Capital) no tiene porte ni resistencia como para enfrentar a Néstor Kirchner en el Congreso (lo cual es muy probable), pero resulta que ella misma no tuvo porte ni fortaleza para enfrentar a Michetti en las elecciones capitalinas, y es por esa razón (aunque esgrima vagarosos propósitos altruistas) que doña Elisa va escondida en la lista del Acuerdo Cívico y Social en tercer término (bajo riesgo grave de no ingresar al parlamento) en lugar de encabezar la misma.

De igual manera, Carrió dispara su renovada encíclica alegando que el Pro-peronismo es igual que el kirchnerismo, puesto que en las filas de aquel hay ex kirchneristas (lo cual es cierto) y a modo de ejemplo, cita al desacreditado y bien guardado Felipe Solá (candidato a segundo término por la lista opositora que encabeza Francisco de Narváez). Por ende, Carrió y los suyos (que cometen el error de mimetizarse con los ascéticos sermones de su madre superiora) agregan que su espacio político, el “Acuerdo Cívico y Social”, constituye la única oposición real al kirchnerismo.

Nuevamente, Carrió y sus feligreses (que cada vez son menos) dividen al mundo entre “puros” e “impuros” (o ascetas y pecadores si utilizamos la jerga religiosa tan común en la citada dirigente). Vale decir, los que estuvieron con Kirchner alguna vez (tal el caso de algunos hombres del Pro-peronismo) son los impuros y los que nunca lo estuvieron son los que se salvan del fuego eterno (que serían los dirigentes del espacio al que ella pertenece)

Sin embargo, dentro de las filas del “Acuerdo Cívico y Social”, el referente con mayor índice de popularidad no es precisamente un beato intransigente sino el ex kirchnerista Julio Cobos, actual Vice-Presidente de Cristina Kirchner, quien comparte el espacio opositor con Carrió junto a los ex “radicales K” (radicales que alguna vez fueron kirchneristas y hoy son opositores). Asimismo, dentro de este mismo armado, uno de los candidatos más taquilleros es el también ex kirchnerista Luis Juez, cuyas chances de ganar los comicios cordobeses son cada vez más fuertes.

Pero Carrió no se detiene en excomulgar a los pro-peronistas acusándolos de contar entre sus filas a ex kirchneristas, sino que redobla la apuesta disparando que allí también hay ex duhaldistas (lo cual también es cierto), pero no deja de ser extraña la acusación de Carrió, puesto que ella eligió como candidato a Diputado Nacional en primer término por la ciudad de Buenos Aires al Dr. Alfonso Prat Gay, ex funcionario de los Presidentes Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner respectivamente, no en calidad de ordenanza sino de Presidente el Banco Central de la República Argentina, nada menos.

Otro argumento habitual de la pretendida “Mater Nostra”, se basa en la insistente premonición de que después de las elecciones, muchos dirigentes del pro-peronismo se pasarán a las filas del kirchnerismo. Tesis impensable, puesto que nadie que pertenezca al pro-peronismo va a mutar a las alicaídas tropas de un proyecto político destartalado y sin perspectiva de futuro (tal como lo es hoy el kirchnerismo y cuya debilidad se potenciará después de los comicios).

Pero lo que Carrió no supo vaticinar, es que dicho traspaso de dirigentes de la oposición al oficialismo lo iba a padecer ella misma en carne propia, tal el caso de sus ex conmilitones Graciela Ocaña (actual Ministra de Salud), Héctor Timmerman (actual Embajador en Washington) o el acercamiento de Fabiana Ríos (Gobernadora de Tierra el Fuego) al gobierno nacional, por citar tres sonoros casos de ex fans de Carrió que hoy trabajan para el proyecto matrimonial vigente.

Otra queja recurrente de la mentada dirigente, consiste en acusar a Francisco de Narvaez (quien hoy polariza la elección bonaerense con Néstor Kirchner) de apelar al “voto útil”. Pero dicha apelación fue exactamente la misma que utilizó Carrió cuando en las elecciones presidenciales del año 2007, sabiéndose segunda reclamaba que la voten para achicar su brecha con la mujer de Néstor, que por entonces encabezada los sondeos.

La verdad, es que tanto en el Acuerdo Cívico y Social como en el Pro-peronismo hay disidentes de la primera hora y disidentes tardíos. Va de suyo que los primeros son más dignos y coherentes que los segundos. Empero Elisa Carrió siquiera se encuentra entre los primeros: en las elecciones de junio del año 2003 siendo ya Néstor Kirchner Presidente y llevando como candidato oficialista a Jefe de Gobierno porteño a Aníbal Ibarra (a la sazón apadrinado por Alberto Fernández), Carrió se dio el lujo de apoyar y hacer campaña a favor de la reelección de don Aníbal, cuyo exitoso resultado electoral de entonces resultó clave para empezar a consolidar el poder de la ominosa dinastía gobernante.

Es verdad que no hay puros en el pro-peronismo, pero tampoco los hay en el Acuerdo Cívico y Social, lo cual no significa que de lo mismo votar por unos u otros: cada voto que saque el ACyS en las playas bonaerenses (cuya chance de ganar es nula) es directamente funcional a que Néstor Kirchner conserve parte de su hegemonía.

A contrario sensu, cada voto que saque el pro-peronismo pone en riesgo grave el poder autoritario de la hegemonía matrimonial, ya que perder en el único distrito de importancia en donde conservan alguna chance de ganar, sería una derrota escandalosa que pondría fin a los planes autocráticos y chapistas de los pájaros bobos que hoy detentan el poder.

Ya que en la notícula presente hemos hecho algunas apelaciones a terminologías de cierto matiz religioso, es dable entonces rescatar el conocido apotegma bíblico que reza: “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. En el espacio que lidera Carrió (y al igual que en los otros espacios políticos), es difícil (sino imposible) encontrar quien la pueda arrojar.

Es por ello que la engañosa clasificación entre fieles e infieles, puede ser una estrategia electoral presumiblemente exitosa disparada por Carrió, Alfonsín y la tropa “impoluta” que la secunda (a juzgar por las encuestas vemos que no da mucho rédito tal maniqueísmo), empero, lo más grave, sería que Carrió se tome en serio su visión del mundo, la política y los hombres.

(*) Periodista, abogado, escritor.

Próximo libro del autor “El Canalla – la verdadera historia del Che Guevara” (disponible en las principales librerías del país en el mes de julio).

www.nicolas-marquez.com.ar

Gentileza en exclusiva para NOTIAR

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